{"id":231,"date":"2021-11-03T15:27:37","date_gmt":"2021-11-03T15:27:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/?p=231"},"modified":"2022-06-06T19:42:44","modified_gmt":"2022-06-06T19:42:44","slug":"la-educacion-superior-dentro-de-la-sociedad-del-conocimiento-rumbo-a-las-ecologias-del-aprendizaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/la-educacion-superior-dentro-de-la-sociedad-del-conocimiento-rumbo-a-las-ecologias-del-aprendizaje\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n superior dentro de la sociedad del conocimiento: rumbo a las ecolog\u00edas del aprendizaje"},"content":{"rendered":"\n\n\n<div class=\"wp-block-cover\" style=\"min-height:400px;aspect-ratio:unset;\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-black-background-color has-background-dim-40 has-background-dim\"><\/span><img decoding=\"async\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-232\" alt=\"\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP\/\/\/yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7\" data-src=\"https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc.jpg\" style=\"object-position:58% 20%\" data-object-fit=\"cover\" data-object-position=\"58% 20%\" \/><noscript><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1067\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-232\" alt=\"\" src=\"https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc.jpg\" style=\"object-position:58% 20%\" data-object-fit=\"cover\" data-object-position=\"58% 20%\" srcset=\"https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc.jpg 1600w, https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc-644x429.jpg 644w, https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/blogs.ugto.mx\/mdued\/wp-content\/uploads\/sites\/66\/2021\/10\/mfb1b1s4smc-272x182.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><\/noscript><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph\">La educaci\u00f3n superior dentro de la sociedad del conocimiento: rumbo a las ecolog\u00edas del aprendizaje<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como una de las instituciones sociales por excelencia, la universidad camina a la par del desarrollo humano: promueve el progreso social, fomenta valores y legitima el conocimiento, al tiempo que contribuye a la generaci\u00f3n de nuevas formas de pensar y comportarse (Barnett, 2008; Sosa, 2011). Tiene, adem\u00e1s, un car\u00e1cter dicot\u00f3mico: a la par que regula o ejecuta acciones que dinamizan el entorno social y orientan el desarrollo cient\u00edfico, t\u00e9cnico y art\u00edstico; cuestiona su papel como instituci\u00f3n de educaci\u00f3n superior, sus obligaciones y sus decisiones.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este conjunto de caracter\u00edsticas posiciona a las universidades como instituciones fundamentales en el siglo XXI, pues son estos rasgos los que le permiten identificar expectativas y demandas no solo a nivel diacr\u00f3nico, formando profesionales en las distintas \u00e1reas del conocimiento, sino en un contexto marcado por la incertidumbre:&nbsp; las universidades son espacios centrales para las coyunturas hist\u00f3ricas, ejemplo de ello es lo ocurrido recientemente con las investigaciones a prop\u00f3sito del COVID-19 y las iniciativas universitarias para proteger a la sociedad del virus que coloc\u00f3 al mundo entero en una contingencia de numerosos meses. Es por estas razones que resulta necesario evaluar el futuro de la universidad, contemplando dos de sus elementos decisivos al momento de replantear estrategias hacia la reconfiguraci\u00f3n de las instituciones de educaci\u00f3n superior en lo que hoy llamamos la <em>sociedad del conocimiento<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Estudiantes. Los cambios en el entorno donde se han desarrollado las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes han modificado en m\u00faltiples aspectos sus expectativas y necesidades: los formatos culturales han reformado las formas de aprender y ser part\u00edcipes de las instituciones universitarias. Por otro lado, la realidad sociolaboral a la que se enfrentan los nuevos egresados est\u00e1 signada por la inestabilidad de las profesiones y la tendencia a la obsolescencia del conocimiento. Los estudiantes&nbsp; deben ser capaces de ser aut\u00f3nomos en sus procesos de aprendizaje, deben poseer herramientas cognitivas y conceptuales que les permitan procesar informaci\u00f3n y, sobre todo, comprenderla y aplicarla a su realidad.&nbsp;<\/li><li>Docentes. Una vez identificadas las nuevas demandas estudiantiles, los docentes universitarios deben adquirir las habilidades necesarias para dise\u00f1ar escenarios educativos que respondan al paradigma actual en temas de ense\u00f1anza-aprendizaje, cuyas principales caracter\u00edsticas obedezcan a los efectos de la globalizaci\u00f3n (econ\u00f3mica, pol\u00edtica, cultural, social) y al vertiginoso desarrollo tecnol\u00f3gico. El personal docente actual se enfrenta a un amplio abanico de demandas e implicaciones que deben atenderse de forma efectiva en las \u00e1reas de formaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desaf\u00edo de la educaci\u00f3n universitaria ser\u00e1 vincular los procesos entre estudiantes y docentes de una forma innovadora, respondiendo a las transformaciones del entorno que hoy exigen el dominio de nuevos discursos, c\u00f3digos y herramientas para insertarse en la sociedad del conocimiento. Para ello, las instituciones de nivel superior deber\u00e1n tener en cuenta la metamorfosis que actualmente se lleva a cabo en temas de aprendizaje (Maina &amp; Garc\u00eda, 2016), dicha metamorfosis est\u00e1 sostenida por cuatro aspectos fundamentales:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>La conectividad de las redes: actualmente existe un nivel de interacci\u00f3n entre pares nunca antes visto.&nbsp;<\/li><li>El empoderamiento del alumno: es el estudiante quien decide qu\u00e9 y c\u00f3mo desea aprender.<\/li><li>La desaparici\u00f3n de las barreras espaciales y temporales: con las tecnolog\u00edas adecuadas, el tiempo y la geograf\u00eda no son limitantes.<\/li><li>El aprendizaje informal: las formas en que los usuarios navegan entre redes de conocimiento han generado que, a la par del conocimiento que se genera desde los espacios acad\u00e9micos, se obtenga otra clase de conocimiento inadvertido que brinda o desarrolla un amplio abanico de habilidades.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos aspectos configuran lo que con anterioridad hemos acotado como conectivismo, una de las teor\u00edas m\u00e1s innovadoras sobre el aprendizaje signadas por la manipulaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas y la noci\u00f3n del intercambio de informaci\u00f3n entre nodos como generador de conocimiento. El conectivismo se nutre de herencias filos\u00f3ficas como el concepto de <em>rizoma<\/em>, postulado por los franceses Deleuze y Guattari (1972). El rizoma es una estructura que no tiene centro, sus elementos generan reciprocidad entre ellos; en la aplicaci\u00f3n de esta noci\u00f3n al aprendizaje (Cormier, 2008), el conocimiento se construye no solo con las contribuciones de los expertos, sino que se moldea desde las aportaciones de todos los involucrados en una red determinada que se actualiza gracias al dinamismo comunicativo que ofrecen las tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El aprendizaje autodirigido: qu\u00e9, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo aprender<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la implantaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda en el \u00e1mbito educativo y la consecuente disposici\u00f3n del contenido en distintas \u00e1reas del conocimiento, ha surgido la idea del <em>aprendizaje a lo largo de la vida<\/em>, producido en contextos formales e informales y donde la adquisici\u00f3n de nuevas habilidades es en ocasiones intencional, o bien resultado de una oportunidad. No obstante, para que esto suceda, cada persona debe apropiarse de su aprendizaje hasta que este proceso adquiera un car\u00e1cter autodirigido, de modo que sea cada individuo quien tome la iniciativa para \u201cdiagnosticar sus necesidades de aprendizaje, formular objetivos, identificar los recursos humanos y materiales, y evaluar sus resultados\u201d (Karakas y Manisaligil, 2012, p. 18). En esta clase de aprendizaje, las tecnolog\u00edas juegan un importante papel, pues son las herramientas de los ecosistemas Web 2.0 las que, en convergencia con la conectividad global, permitir\u00e1n los procesos educativos autodirigidos y complementados por la colaboraci\u00f3n virtual y la potencia de la creatividad digital. Quienes optan por el aprendizaje autodirigido tienen la ventaja de que, debido a que su inter\u00e9s es el principal m\u00f3vil, se involucran en mayor medida en sus procesos educativos que quienes siguen curr\u00edculos preasignados. Barr\u00f3n (2006) ha encontrado peculiaridades entre los estudiantes cuyo trayecto formativo es autodirigido que han beneficiado a sus procesos de aprendizaje:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Buscan mantenerse actualizados en su \u00e1rea de conocimiento: indagan fuentes de informaci\u00f3n textuales y audiovisuales navegando en internet.&nbsp;<\/li><li>Rastrean oportunidades de aprendizaje formales, o bien estructuradas que respondan a sus necesidades y objetivos.&nbsp;<\/li><li>Crean contextos educativos informales y desarrollan redes de conocimiento (nodos de informaci\u00f3n, relaciones de tutor\u00eda, etc.) que les permite ampliar sus habilidades hacia un mejor desarrollo y pr\u00e1ctica profesional.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La educaci\u00f3n del nuevo milenio ocurre en un entorno donde el aprendizaje se ha vuelto ubicuo: los dispositivos port\u00e1tiles y las redes inal\u00e1mbricas proporcionan las condiciones para que el conocimiento se obtenga sin l\u00edmites espaciotemporales, de modo que el aprendizaje ya no es un proceso exclusivo de las aulas, sino que se ha incorporado a las din\u00e1micas cotidianas y a los espacio tan diversos como las oficinas de trabajo, los autobuses, parques, museos y, sobre todo, las interacciones con los dem\u00e1s. Ante un fen\u00f3meno educativo interactivo, multimedia y expandido en el que los estudiantes se involucran desde sus intereses personales no solo en el acceso al conocimiento, sino en su producci\u00f3n e intercambio, los educadores deben estar preparados para brindar nuevas habilidades de car\u00e1cter instrumental, cognitivo, intelectual, sociocomunicativo, emocional y digital (Rendueles, 2016).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de las reflexiones sobre las transformaciones en las formas en que el conocimiento surge y se aprehende, Martin Fischer (2000, p.3) se\u00f1ala que \u201cel aprendizaje ya no se puede dicotomizar en un lugar y tiempo para adquirir conocimientos (escuela) y un lugar y tiempo para aplicar el conocimiento (el lugar de trabajo)\u201d. Es necesario pensar en espacios donde la educaci\u00f3n formal, no formal e informal confluyan al tiempo que se contemplen los sistemas din\u00e1micos, interconectados y complejos donde ocurre y se comparte el conocimiento; lo m\u00e1s cercano a esto es lo que hoy conocemos como <em>ecolog\u00edas del aprendizaje<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los espacios universitarios como ecolog\u00edas del aprendizaje<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Douglas Brown, pedagogo estadounidense, una ecolog\u00eda es \u201cun sistema abierto, complejo y adaptativo que comprende elementos din\u00e1micos e interdependientes. Una de las cosas que hace que una ecolog\u00eda sea tan poderosa y adaptable a nuevos entornos es su diversidad\u201d (2000, p. 19). Si trasladamos el concepto al \u00e1mbito educativo, podemos concebir a las ecolog\u00edas del aprendizaje como los espacios que buscan respetar todas las formas en que el conocimiento se genera, de manera interdisciplinaria y emergente, donde cada individuo comprende su proceso y las interacciones que pueden brindarle recursos u oportunidades para su desarrollo. En este sentido, es importante distinguir que las universidades no poseen m\u00e1s el monopolio del conocimiento, sino que ahora son nodos dentro de una compleja red. Por supuesto, las universidades pueden posicionarse como elementos de referencia dentro del rizoma del conocimiento si logran ejercer una gesti\u00f3n del aprendizaje eficiente respecto a \u00e1mbitos como la motivaci\u00f3n, el alcance o la innovaci\u00f3n en los esquemas educativos que ofrece. El nuevo orden relacional (Haythornthwaite, 2009) en el \u00e1mbito educativo, basado en la cocreaci\u00f3n del conocimiento, sugiere que la educaci\u00f3n superior debe redise\u00f1ar sus curr\u00edculos enfoc\u00e1ndose en el aprendizaje colaborativo y permanente, as\u00ed como en la ense\u00f1anza por competencias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las m\u00faltiples posibilidades que ofrece el aprendizaje ubicuo abren el di\u00e1logo para impulsar una sociedad del conocimiento sostenida no solo por las instituciones formales del aprendizaje (las escuelas de educaci\u00f3n superior), sino por el amplio abanico de entidades que promueven el aprendizaje no formal. La discusi\u00f3n actual versa sobre si las instituciones formales podr\u00e1n resistir ante la avalancha de propuestas de aprendizaje informal, e incluso, si podr\u00e1n absorberlas. Pensar en las universidades desde la perspectiva de las ecolog\u00edas del aprendizaje podr\u00eda proporcionar una estrategia \u00fatil para su actualizaci\u00f3n y permanencia, sumado a un inter\u00e9s genuino por comprender a estudiantes presentes y futuros, al aprendizaje que esperan obtener a lo largo de su vida y, sobre todo, a una sociedad impregnada de dinamismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Texto: Liliana Magdaleno Horta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Como una de las instituciones sociales por excelencia, la universidad camina a la par del desarrollo humano: promueve el progreso social, fomenta valores y legitima el conocimiento, al tiempo que contribuye a la generaci\u00f3n de nuevas formas de pensar y comportarse (Barnett, 2008; Sosa, 2011). 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