Unidad didáctica 3: Atención de Enfermería en el adulto mayor Sano y Enfermo

INTRODUCCIÓN

Bienvenidos (as) a la tercera unidad didáctica en la que abordaremos todo lo referente a la atención de enfermería del adulto mayor sano y enfermo. Una vez que se ha hablado y comprendido las características generales del envejecimiento sano y patológico, nos centraremos ahora en indagar sobre cómo el personal de enfermería debe dirigir los cuidados específicamente a este grupo poblacional.

Imagen  1. Atención de Enfermería en el adulto mayor.

Esta unidad estará dividida en dos partes, en la primera se abarcarán los temas del autocuidado del adulto mayor, la nutrición en el adulto mayor y las actividades físicas, recreativas y laborales que son propias de la vejez, de manera general trataremos los aspectos de salud enfocados a un adecuado estilo de vida.

Además, revisaremos las acciones sociales que se llevan a cabo para el adulto mayor como son la formación de grupos, clubs, autoayuda, recreación, para aprendizaje de nuevos oficios u ocupaciones etc., organización de redes de apoyo comunitario.

Por otra parte, comprenderemos la importancia de la rehabilitación en el adulto mayor y su aplicación, así como los aspectos relevantes a los cuidadores principales del adulto mayor independiente y su dinámica.

En la segunda parte se tratarán las principales enfermedades crónicas, alteraciones cognitivas, enfermedades terminales, también los síndromes geriátricos del adulto mayor. Finalmente conoceremos los aspectos referentes a la farmacología en los adultos mayores.

Una vez que comprendimos los aspectos relevantes a la unidad anterior comencemos por revisar los objetivos que lograrás al término de la misma y que serán aplicables a tu ámbito laboral.

COMPETENCIA

El estudiante trabajará por lograr las siguientes competencias:

  • Comprender la importancia de las medidas de autocuidado para conservar un buen estado de salud.
  • Reconocer los cambios que ocurren en los sentidos con el envejecimiento.
  • Informar sobre las medidas de autocuidado que la persona adulta mayor debe asumir para relacionarse adecuadamente con su medio ambiente y conservar su autonomía.
  • Examinar los aspectos más relevantes acerca de la nutrición adecuada en el adulto mayor y su influencia en el estado de salud.
  • Analizar los diferentes factores que influyen, en el sedentarismo del adulto mayor.
  • Comprender la importancia de la terapia y rehabilitación física en la población de adultos mayores.
  • Plantear estrategias para aumentar la actividad física en los adultos mayores y proporcionar programas de rehabilitación física.
  • Analizar la situación socio-laboral del adulto mayor en México y los aspectos de exclusión e inclusión.
  • Conocer el panorama general de los cuidadores del adulto mayor, concepto, importancia, acciones y afrontamiento.
  • Apoyar a los cuidadores principales en la atención del adulto mayor, y brindar cuidados asistenciales en las diversas áreas que se requieren.
  • Describir las características de la medicación y los riesgos principales del uso y abuso de medicamentos por el adulto mayor.

CONTENIDO

3.1 Autocuidado del adulto mayor

Como se mencionó anteriormente en la Teoría del Autocuidado de Dorothea Orem, el autocuidado es fundamental para la vida humana; en el adulto mayor ese aspecto es sumamente relevante a pesar de que se cree que debe ser sólo del cuidador principal y del personal de salud que les atiende; sin embargo, el autocuidado que debe tener el adulto mayor y sobre todo una persona independiente o con un envejecimiento normal que tiene la capacidad de hacerlo en diversos niveles.

El autocuidado del adulto mayor está constituido por las acciones de cuidados que se proporciona a sí mismo para tener una mejor calidad de vida y favorecer el mantenimiento de su salud y un envejecimiento saludable y activo. El estado de salud del adulto mayor depende, en gran medida, de los cuidados que se brinde a sí misma, aunque por supuesto las condiciones de vida y el acceso a los servicios de salud son esenciales.

Según la bibliografía existen ciertos principios para el autocuidado:

  • El autocuidado es un acto de vida que permite a las personas convertirse en sujetos de sus propias acciones. Por lo tanto, es un proceso voluntario de la persona para consigo misma.
  • El autocuidado implica una responsabilidad individual y una filosofía de vida ligada a las experiencias en la vida cotidiana.
  • El autocuidado se apoya en un sistema formal como es el de salud, e informal, con el apoyo social.
  • El autocuidado tiene un carácter social, puesto que implica cierto grado de conocimiento y elaboración de un saber, y da lugar a interrelaciones.
  • Al realizar las prácticas de autocuidado, ya sea con fines protectores o preventivos, las personas siempre las desarrollan con la certeza de que mejorarán su nivel de salud.

Estos principios son rectores para el desarrollo de cualquier práctica de autocuidado y es claramente también, un trabajo en equipo con los adultos mayores y sus familiares en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, de manera que se fortalezcan y fomenten comportamientos y estilos de vida saludable, tendientes a alcanzar el mayor grado de autonomía posible en cada etapa.

Imagen 2. El auto cuidado juega un papel clave  en al mantenimiento de la salud en coordinación del acceso a  los servicios de salud y su entorno.

Los profesionales de la salud, que trabajan con la población adulta mayor, juegan un papel importante en la promoción e interiorización de las prácticas de autocuidado de la salud, que permitirá a la persona envejecer naturalmente sin padecer enfermedades prevenibles, y apoyar a que los cambios biológicos, psicológicos y sociales propios de la vejez, sean lo más sanos y manejables. Por lo tanto, la promoción del autocuidado en la vejez, ayuda a mejorar las condiciones de vida de las personas de 60 y más años.

Para el autocuidado se debe fortalecer:

  1. Autoestima: es la valoración que tiene una persona de sí misma. Una autoestima positiva es aceptarse, quererse y respetarse a sí mismos. Fortalecer la autoestima permite tener una buena relación consigo mismo, con los demás y hacer frente a los retos de la vida.
  2. Autoconcepto: para un adecuado autocuidado, se requiere que las personas adultas mayores tengan pensamientos, ideas, opiniones, y creencias positivas de sí mismas; condición que se debe trabajar con los grupos de autocuidado.
  3. Autodeterminación: es la capacidad de tomar decisiones a nivel personal en todos los aspectos de la vida, para cumplir con las metas que se han trazado.
  4. Autocuidado: permite prevenir enfermedades y mantenerse activos e independientes, mejorar las relaciones con otras personas (familiares, amigos), adaptarse a los cambios de la vida, hacer menos grave la enfermedad o discapacidad que se padece, y dar una serie de tratamientos adecuados a dichas enfermedades o discapacidades para mejorar el estilo de vida.

Por tanto, el autocuidado de la salud se puede reducir a cuidar nuestra salud con responsabilidad, aprendiendo a practicar estilos de vida saludable, para mantenernos sanos y activos, y hacer menos probable la aparición de una enfermedad o discapacidad. Para auto cuidarnos tenemos que conocernos y querernos. Es importante aceptar las huellas que el tiempo va dejando en nuestro cuerpo, y amarnos tal como somos. Así entonces hablando en primera persona podemos interiorizar los aspectos primordiales para el autocuidado y posteriormente, influenciar al adulto mayor para que lo tome de manera personal como lo hemos sentido en esta redacción.

Imagen 3. Una buena  autoestima juega un papel determinante en el autocuidado del adulto mayor.

Si se analizan las fortalezas de la prevención a través del autocuidado, se puede decir que es mejor la calidad de vida de una persona sin complicaciones en su proceso de envejecimiento, esa persona será capaz de enfrentarse de manera positiva a los cambios propios de la edad, aun cuando estos no se puedan revertir. Otra razón es que los servicios de salud son más económicos si se dirigen a la prevención, es más barato prevenir las enfermedades y discapacidades que tratar las complicaciones de estas. Una razón más y que impacta a nivel social, es que mejora la productividad e infraestructura del país al tener una población económicamente activa, además que las relaciones sociales se dan de manera más efectiva con adultos mayores sanos, y hasta en alguna medida, posiblemente independientes por un tiempo mucho mayor, en el cual no deberían de existir lugares como asilos o albergues que aíslan a la sociedad no productiva.

3.2 La nutrición en el adulto mayor

La alimentación en el adulto mayor juega un papel fundamental para vivir con calidad esta etapa de la vida, debido a que existen muchos padecimientos relacionados con una inadecuada alimentación y que a la vez complican padecimientos actuales y cambios propios de la edad. Por ello revisaremos la nutrición adecuada en un adulto mayor, sobre todo de manera preventiva, donde el papel de enfermería es fundamental en cuidados asistenciales, pero principalmente en la parte educativa.

Imagen 4. La alimentación en el adulto mayor juega un papel fundamental para vivir con calidad esta etapa de la vida.

Es conocido que la mayor parte de los adultos mayores en los países son de nivel socioeconómico bajo y por tanto llevan una dieta inadecuada y pobre en nutrientes, sobre todo en la zona urbana donde el adulto mayor se separa del núcleo familiar y gran parte de ellos residen en asilos o solos. En el caso de adultos mayores en áreas agrícolas no existe información suficiente sobre su alimentación, sin embargo, es probable que su situación sea mucho mejor, pues en esa sociedad los adultos mayores suelen vivir integrados a su núcleo familiar.

Así como la dieta modula el proceso de envejecimiento a través de ciertos mecanismos, los pasos que suceden a través del tiempo, tanto en la estructura como en la función del organismo, a la par de los cambios sociales que existen al envejecer, contribuyen a modificar la nutrición. La composición corporal no sólo refleja los factores genéticos y ambientales, sino también los procesos patológicos.

Las modificaciones en el comportamiento alimentario a lo largo de la existencia, no necesariamente han de ser perjudiciales. Entre los cambios benéficos en la tercera edad, está el incremento en el consumo de polivitamínicos, que en algunos casos y bajo prescripción médica, es bueno para su salud. Existen otras variaciones de los hábitos y estilo de vida que ponen en riesgo la salud del adulto mayor.

De este modo participan factores socioeconómicos, así como problemas físicos y mentales, sobre todo en los adultos mayores que viven solos. En los adultos mayores cuyos hábitos alimenticios no son recomendables, pero que no producen alteraciones patológicas, tal vez sea poco útil el cambiar sus hábitos. De cualquier modo, es conveniente en cualquier etapa de la vida, llevar una dieta adecuada, sólo que en esta etapa no debe ser un cambio radical sino progresivo.

Entonces comencemos a identificar como debe ser una alimentación adecuada en los adultos mayores:

En la etapa de la adultez mayor, la nutrición es muy importante para la salud física y emocional. Por ello, la dieta que lleven los adultos mayores debe ser equilibrada, variada y gastronómicamente aceptable. La comida debe ser fácil de preparar, estimulante del apetito y bien presentada, apetecible y además de fácil trituración y digestión.

De manera general podemos decir que una dieta adecuada para los adultos mayores, debe atender los problemas y necesidades personales de cada individuo. El plan básico de cuatro alimentos al día constituye un punto de partida, si algunos de los alimentos no son de los preferidos o tolerados para la persona, conviene hacer intercambios. Los diferentes platillos, deben prepararse en forma atractiva y sabrosa. Con frecuencia llaman la atención los platillos preparados en caldo y la carne cortada en trozos pequeños.

Imagen 5. Una dieta  adecuada para los adultos mayores , debe atender los problemas y necesidades personales de cada individuo.

Las necesidades energéticas disminuyen y las necesidades de otros nutrientes es igual al de un adulto joven, por lo tanto, se escogerán alimentos de alta calidad nutritiva, siempre que sea posible. Se restringirá el sodio de la dieta, porque un exceso podría ocasionar retención de líquidos y por consecuencia un aumento de la presión sanguínea; en cuanto a los suplementos vitamínicos y de minerales, algunas personas los usan porque creen que éstos les proporcionan energía, otros los usan para prevenir enfermedades.

Si un paciente está llevando una dieta adecuada para su edad no es necesario prescribir suplementos vitamínicos, como en el caso de las personas que no pueden comer todo tipo de alimentos.  Es importante que exista un ambiente propicio para la ingestión de alimentos. La identificación del deterioro y la intervención nutricia temprana, pueden evitar algunas de las complicaciones de desnutrición y disminuir el riesgo de morbilidad y mortalidad en el adulto mayor.

Sus alimentos deben ser:

  • Nutritivos
  • Sabrosos y agradables de comer
  • Las personas con aparatos digestivos
  • Con frecuencia se aceptan 4 a 5 comidas sensibles. Deben ingerir algo caliente, ligeras que 3 platillos sustanciales en cada comida
  • Que contenga todos los grupos de alimentos
  • Si se eliminan alimentos, como la leche, éstos deben sustituirse por alternativas que proporcionen los nutrientes importantes que contienen estos alimentos.
  • Si la masticación es un problema, se sugieren alimentos suaves nutritivos y modificar la dieta moliéndolos o picándolos.

Características del apoyo nutricional y recomendaciones generales

En la vejez, como en otras edades, debe procurarse que la dieta:

  • Contenga alimentos variados.
  • Permita mantener el peso correcto.
  • Evite excesos de grasas saturadas y colesterol.
  • Incluya una cantidad suficiente de fibra.
  • Si incluye el alcohol, que sea con moderación.
  • No consuma cantidades excesivas de sodio y azúcares refinados.
  • Consuma diferentes alimentos durante el día.
  • Aumente el consumo de verduras, frutas y legumbres.
  • Usar de preferencia aceites vegetales y disminuir las grasas de origen animal.
  • Se recomiendan las carnes blancas como pescado, pollo o pavo.
  • Aumentar el consumo de leche, de preferencia de bajo contenido graso (descremada o semidescremada).
  • Ingerir bastante agua.

Diagrama 1. Plato del buen Comer , fuente: NOM-043-SSA2-2005/IMSS

El apoyo nutricional en el adulto mayor debe ser:

  • Preventivo
  • Multidisciplinario
  • Individualizado
  • Realista
  • Oportuno
  • Integrado a los requerimientos fisiológicos y psicológicos.
  • Humanitario
  • Nutricional

Mitos en la alimentación del adulto mayor

  • El adulto mayor es incapaz de cambiar.
  • Siempre tienen mala digestión.
  • Existen dietas especiales para ellos.
  • La leche es sólo para los niños.
  • Deben comer papillas.
  • Comen como pajaritos.
  • Existe la creencia errónea, que la pérdida dental es una consecuencia natural del envejecimiento. Sin embargo, esta se debe, normalmente, a una limpieza deficiente.

Imagen 6.  El apoyo nutricional del adulto mayor debe ser Integrado a los requerimientos fisiológicos y psicológicos, individualizado, preventivo…

Se ha hecho mucha publicidad a ciertos nutrimentos como la vitamina E para retardar el proceso de envejecimiento, pero según datos actuales la vitamina E no ayuda a posponer este proceso. El adulto mayor está expuesto a numerosos riesgos nutrimentales y es necesario recordarlo para establecer con oportunidad medidas de prevención. La identificación del deterioro y la intervención nutricia temprana, pueden evitar algunas de las complicaciones de la desnutrición y disminuir el riesgo de morbilidad y mortalidad.

Efecto de medicamentos en la nutrición

Finalmente es necesario conocer los efectos de los medicamentos sobre el estado nutricional, ya que los adultos mayores suelen consumirlos por enfermedades particulares, más adelante se revisarán los efectos de los medicamentos y síndromes geriátricos más comunes.

3.3 Actividades físicas, recreativas y laborales

El sedentarismo y la poca actividad física son uno de los factores que aceleran el envejecimiento y, propiamente en la tercera edad, es causante de múltiples trastornos como la obesidad que puede llevar a su vez a la diabetes e hipertensión, siendo los padecimientos crónico-degenerativos más comunes en nuestra sociedad mexicana.

En este sentido, uno de los objetivos prioritarios para el personal de enfermería es fomentar la actividad física, especialmente en la tercera edad, donde se pretende elevar la proporción de personas adultas que realizan ejercicio físico de forma regular, al menos 30 minutos al día, recomendando que se realice todos los días, disminuyendo al máximo la población sedentaria.

El ejercicio cumple un rol fundamental en la calidad de vida del adulto mayor, pues tiene múltiples ventajas ya que permite mantener la fuerza y la movilidad, proporciona un sueño continuo sin interrupciones (permite dejar con facilidad las pastillas para dormir), mejora el estado de ánimo, previene ciertas enfermedades y genera ambientes recreativos y de dispersión.

Imagen 7.  Uno de los objetivos prioritarios para el personal de enfermería es fomentar la actividad física en los adultos mayores  para mejorar   su calidad de vida y prevenir enfermedades y afecciones.

Entre los beneficios de la actividad física están:

  • Disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
  • Previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial, y disminuye los valores de tensión arterial en hipertensos.
  • Mejora el perfil de los lípidos en sangre (reduce los triglicéridos, el colesterol LDL y aumenta el colesterol HDL).
  • Mejora la regulación de la glucemia y disminuye el riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2.
  • Mejora la digestión y el ritmo intestinal.
  • Disminuye el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.
  • Incrementa la utilización de la grasa corporal y mejora el control del peso.
  • Mejora la imagen personal.
  • Mantiene y mejora la fuerza.
  • Mejora la resistencia muscular, incrementando la capacidad funcional para realizar otras actividades físicas de la vida diaria.
  • Mantiene la estructura y función de las articulaciones.
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Permite compartir una actividad con la familia y amigos.
  • Ayuda a liberar tensiones y mejora el manejo del estrés.
  • Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión.
  • Aumenta el entusiasmo y el optimismo.
  • Ayuda a combatir los factores (obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.) que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
  • Disminuye el riesgo de caídas, ayuda a retrasar o prevenir las enfermedades crónicas y aquellas asociadas con el envejecimiento.
  • Mejora su calidad de vida y aumenta su capacidad para vivir de forma independiente.
  • Ayuda a controlar y mejorar la sintomatología y el pronóstico en numerosas enfermedades crónicas (cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, obesidad, diabetes mellitus tipo 2, osteoporosis, etc).

Muchos adultos mayores creen que al llegar a esa etapa de su vida no es necesario realizar actividad física; la necesidad de actividad física no disminuye a medida que se envejece, y muchas veces, la declinación física asociada al envejecimiento es más bien consecuencia de la inactividad, que del envejecimiento mismo.

Es muy importante que la población adulta mayor conozca específicamente cuáles son los beneficios que tendrá la actividad física en sus problemas de salud y en las actividades de la vida diaria, trayendo consigo una mejora en su calidad de vida.

Mitos de la actividad física

  • Con hacer ejercicio una vez por semana basta: esto es falso, ya que se debería realizar ejercicio en forma diaria o por lo menos 3 veces a la semana con una intensidad mayor.
  • Se requiere un ejercicio intenso para alcanzar los beneficios deseados: los últimos estudios científicos sugieren que las personas adopten un estilo de vida activo, o sea, que incluyan actividades físicas en su día-a-día en la casa, en el trabajo o en el tiempo libre y no necesariamente realizar un ejercicio de alto impacto y un deporte competitivo. Estas actividades incluyen subir y bajar escaleras, salir a pasear con el perro, cuidar del jardín, caminatas en ritmo ligero, bailar, pedalear o nadar. Estas nuevas recomendaciones son confirmadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Consejo Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física (ICSSPE), Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM).
  • Se dice que realizar actividad física es perder el tiempo: las poblaciones que nosotros atendemos en los centros de salud se caracteriza por pasar gran parte de su tiempo encerrados en sus casas, negándose a compartir diferentes actividades con sus pares y además se tiene la idea que el realizar un ejercicio físico “esta demás” y que es de “personas ociosas”.

Actividad física

  • Los adultos de 65 en adelante dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
  • La actividad se practicará en sesiones de 10 minutos, como mínimo.
  • A fin de obtener mayores beneficios para la salud, los adultos de este grupo de edad dediquen hasta 300 minutos semanales a la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien 150 minutos semanales de actividad física aeróbica vigorosa, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
  • Los adultos mayores con movilidad reducida realicen actividades físicas para mejorar su equilibrio e impedir las caídas, tres días o más a la semana.
  • Realizar actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.
  • Cuando los adultos de mayor edad no puedan realizar la actividad física recomendada debido a su estado de salud, se mantendrán físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado.

Imagen 8. Es recomendable que el adulto mayor dedique 150 semanales a alguna actividad aeróbica.

Ahora comenzaremos a hablar sobre las actividades recreativas en el adulto mayor, y podemos decir que no se limitan a que las realicen las mujeres. Cualquier actividad entretenida no contactada con el empleo es considerada recreativa y debe ser para hombres y mujeres. Los adultos mayores participan en una variedad de actividades por diversión y por la oportunidad de hacer algo mejor por sus comunidades. Estas actividades incluyen juegos, manualidades, actividades sociales como bailes, actividades grupales, ciclismo y programas de voluntariado que brindan la oportunidad de usar sus habilidades para ayudar o enseñar a otros.

“La recreación es un proceso de acción participativa y dinámica que facilita entender la vida como una vivencia de disfrute, creaciones y libertad, en el pleno desarrollo de las potencialidades del ser humano para su realización y mejoramiento de la calidad de vida individual y social, mediante la práctica de actividades físicas, intelectuales o de esparcimiento”

En esta nueva etapa que le toca vivir a la tercera edad, hay que lograr que se realice un conjunto de actividades recreativas, que en alguna medida compense la ausencia de aquello, que durante muchos años constituyó lo fundamental. Es necesario concebir todas estas actividades con un sistema unificado, que, de forma organizada y planificada, se desarrolle sistemáticamente.

Numerosas investigaciones han demostrado que la tercera edad no tiene que ser necesariamente ese periodo de vida en el que predomine o se haga inevitable un deterioro fatal de las capacidades físicas e intelectuales.

La falta de motivación para participar en estas clases, trae varias consecuencias como son: sentirse una carga para sus familiares, pensar que ya no son útiles para la sociedad o que sólo sirven para cuidar a sus nietos o para realizar los trabajos de organización y limpieza del hogar, dirigir sus gustos e intereses hacia otras actividades que quizás sean importantes, pero que no les ofrezcan beneficios para su salud.

El adulto mayor puede realizar estas actividades de manera independiente sin embargo en la actualidad existen diversos centros donde se brinda esta clase de servicios y que promueven las actividades recreativas en grupo, lo que ayuda a no tener dispersa la población, llevar un control y promoción de salud en ellos y finalmente promover la interacción con iguales.

Imagen 9. Algunas actividades recreativas para el  adulto mayor

Los centros recreativos y de salud locales ofrecen actividades para los adultos mayores a todos los niveles de rendimiento físico. Los adultos se reúnen con amigos o conocen gente nueva cuando participan en las diferentes actividades del centro, que, dependiendo del nivel socioeconómico, pueden variar, desde actividades simples pero completas, como manualidades, hasta natación, golf y sociedades de ayuda a los más necesitados.

Independientemente de esto, el adulto mayor requiere tener esta área completamente desarrollada para mejorar su estado de ánimo y salud física. Dentro de estos centros podemos tener los grupos religiosos, clubs deportivos, clubs de lectura, grupos bohemios, voluntariado y propiamente centros recreativos, entre otros. Por ello parte de las funciones de enfermería es promover las actividades recreativas en el adulto mayor, adaptándonos a las necesidades, ambientes y costumbres de cada adulto mayor.

Imagen 10. Desde 2014 el  ISSSTE cuenta  con  el programa de Casas de Día para el Adulto Mayor con el objetivo de proporcionar un espacio decoroso para las personas de la tercera edad en donde puedan pasar el día de una forma entretenida, segura y saludable.

Finalmente trataremos la situación laboral del adulto mayor; para esto comenzaremos por decir que se estima, en un futuro, que el nivel salarial de los trabajadores más experimentados será 13.7% menor que en el presente, debido en buena parte al proceso de envejecimiento poblacional, pero también a un cambio en los patrones de la demanda de trabajo a favor del empleo de los más jóvenes.

También es importante decir que 46.8% de adultos mayores, esto es, casi la mitad de los hogares con personas de 65 años y más, los tienen a ellos como los únicos perceptores de ingresos, lo cual se debe tomar en cuenta para analizar los determinantes de su condición de trabajo. En definitiva, los adultos mayores se concentran de forma muy mayoritaria en hogares en los que el sustentador principal es, también, una persona en edad de jubilación y sólo por fuerza mayor en otros hogares.

El aspecto laboral del adulto mayor a lo largo de su vida ha sido parte fundamental y uno de sus roles principales, ya sea como trabajador asalariado, de manera independiente como ventas y en el hogar, todo lo que gira entorno a un trabajo se ha llevado gran parte de sí mismo, por ello cuando llega a una etapa donde es apartado de esto, sienten una pérdida y viven un duelo; así entonces debe conocerse cómo se da esta transición y cómo podemos intervenir desde un modelo ideal.

Incluir al adulto mayor en un medio para el mejoramiento de los ingresos económicos y por consiguiente de la calidad de vida, a través de la participación en proyectos productivos con fondos semilla revolvente, les permite insertarse productivamente en el mercado laboral.

Imagen 11. El adulto mayor puede pasar por una fase de duelo tras el retirarse de la vida laboral.

Se puede partir de que la experiencia y la madurez ayudan a guiar, dar consejos o mentorías. Además, se nos pueden presentar alternativas como trabajos parciales o micro emprendimientos.  Recordemos que el concepto de trabajo ha cambiado en los últimos cien años.  Antiguamente se creía en la potencia y fuerza física del trabajador.  Hoy, en pleno siglo XXI, claramente el trabajo es más que fabricar cosas, también es pensar, investigar, reflexionar, discutir, proponer y conversar con otros. Hoy el trabajo no es sólo físico y mental, sino también social e interrelacional.

En México, la edad de retiro laboral está regida por disposiciones legales y por una variación según la ley que la regule, que oscila entre los 60 y 65 años (INEGI, 2000). Sin embargo, al llegar a estas edades hay quienes continúan trabajando, como resultado de un deseo personal, o bien, de la necesidad económica por la falta de seguridad. Lo anterior nos indica que la baja percepción de ingresos por algún trabajo realizado y la falta de cobertura de seguridad social en lo que respecta a jubilaciones y pensiones, son factores que obligan a los adultos mayores a continuar trabajando. Sin embargo, no es malo el seguir trabajando, por el contrario, les hace sentir y ser funcionales, lo que es preocupante es la seguridad económica con la que no pueden contar.

El ingreso que percibe la población envejecida es de suma importancia, pues al igual que el resto de la población, tiene necesidades qué satisfacer y debe cubrir sus gastos de atención médica, así como tratar de tener una vida digna, lo cual será difícil de conseguir con ingresos bajos y falta de seguridad económica. Particularmente, quienes estarán en peores condiciones económicas serán las mujeres, porque históricamente han estado dedicadas a los quehaceres y atención de los hogares, lo cual limita su participación en el mercado de trabajo formal. En la población masculina, la principal razón para recibir una pensión es por jubilación o retiro, tanto en zonas urbanas como rurales.

Imagen 12. La edad de jubilación en México  60 y 65 años , Sin embargo, al llegar a estas edades hay quienes continúan trabajando, como resultado de un deseo personal, o bien, de la necesidad económica por la falta de seguridad.

Las fuentes de las cuales se obtiene dinero suelen variar, sin embargo, el trabajo es el principal generador de recursos monetarios en la población de 60 años o más, ingresos que son utilizados para cubrir necesidades, como la manutención de su familia, de la vivienda, la asistencia médica, entre otros. Los ingresos además de los propios del adulto mayor (jubilación y trabajo actual) se acompañan de aportes como apoyos gubernamentales y de la misma familia del adulto mayor, con ello se supone que estarían cubiertas sus necesidades, pero si algunas de ellas o todas faltan, estaremos en un panorama desalentador.

Lamentablemente, en las actividades económicas en que se inserta el adulto mayor como trabajador, se carece de seguridad social y prestaciones laborales; así, los gastos corren por cuenta propia del trabajador en caso de requerir alguna atención de servicio médico. Claramente, ésta es una situación de notable vulnerabilidad económica, la cual se debería considerar en el diseño de políticas públicas para la atención de esta población que se ocupa en actividades como el comercio, actividad agropecuaria, etc.

3.4 Importancia de la rehabilitación en el adulto mayor.

El tema de la rehabilitación física en el adulto mayor es una de las temáticas importantes ya que el adulto mayor suele padecer enfermedades con mayor facilidad y frecuencia que el joven, siendo su recuperación más lenta, esto es debido a que la edad puede desencadenar procesos de enfermedad que llevan a la disminución de sus capacidades funcionales. Gracias a la fisioterapia y rehabilitación geriátrica podemos aplicar técnicas en adultos mayores sanos para evitar la enfermedad, y en los que ya padecen alguna, disminuir secuelas como dolor e inmovilidad.

Imagen 13. el adulto mayor suele padecer enfermedades con mayor facilidad y frecuencia que el joven, siendo su recuperación más lenta

Comencemos a analizar las causas de la inmovilización en una persona mayor y que por tanto requieren rehabilitación o terapia físicas; dentro de ellas tenemos la inmovilización aguda que suele darse como consecuencia de padecer una enfermedad que le deje en cama por días, algún tipo de quemaduras, las fracturas de cadera (u otras), accidentes vascular-periféricos, etc.

La actividad del paciente se ve severamente reducida hasta que la enfermedad aguda se estabiliza. Una vez que la enfermedad ha sanado, el adulto mayor debe puede realizar actividad de nuevo, sin embargo, las secuelas de debilidad y angustia que dejó el padecimiento, pueden afectar al retorno del adulto mayor a sus actividades diarias.

Las barreras arquitectónicas pueden causar una inmovilización accidental esto incluye las barandas de las camas, camas altas o bajas, escaleras, pasillos con pobre iluminación, sillas inapropiadas, temor a caídas, aislamiento social y ambiental, dolor al movimiento, parestesias, falta de ayuda para la movilidad y/o para trasladarse de un lugar a otro (de la cama a la silla, de la silla al baño, etc.).

Y por supuesto la actitud de “estoy muy enfermo para levantarme” afectan negativamente la movilidad, esto denota depresión ya que puede hasta tomarse como un suicidio lento, al ser progresivo y acompañado de no querer comer y mantener relaciones con los demás.

La inmovilización crónica es el resultado de problemas médicos de largo tiempo, mal manejados o no tratados, como puede ser un accidente vascular cerebral, artritis, amputaciones, enfermedad de Parkinson, lumbalgia, cáncer, entre otros. El proceso de descondicionamiento es definido como los cambios múltiples producidos en la fisiología de órganos y sistemas, inducidos por inactividad y por lo tanto reversibles con la actividad física. El grado de descondicionamiento depende del grado de inactividad y del nivel físico previo a esta.

Así entonces el papel del personal de salud que atiende una rehabilitación física ante el paciente geriátrico, es cada vez más representativo y su incorporación en los equipos interdisciplinares de atención al paciente anciano gana presencia día a día. Su aportación a la rehabilitación integral del paciente se puede realizar desde diferentes perspectivas. Se debe actuar ante:

  • Problemas del aparato locomotor: trastornos de la marcha, de la movilidad general, procesos traumatológicos, procesos degenerativos.
  • Problemas respiratorios: toilette bronquial, mejora de la capacidad respiratoria.
  • Problemas neurológicos: E.V.C., Parkinson, trastornos de la deglución.
  • Problemas cardio-vasculares: reentrenamiento al esfuerzo, tratamiento de problemas circulatorios.
  • Actuación preventiva: prevención de caídas, prevención de problemas osteoarticulares.

Es importante que el personal de enfermería conozca que la rehabilitación en geriatría pretende aprovechar las capacidades residuales y anular las secuelas invalidantes, con la finalidad de conseguir la mayor independencia e integración del anciano a su medio sociofamiliar. El trabajo interdisciplinar es imprescindible, para garantizar la máxima autonomía al paciente, por tanto, el personal de enfermería es una pieza fundamental para el tratamiento de los adultos mayores a través de la terapia física.

Imagen 14. La rehabilitación en geriatría pretende aprovechar las capacidades residuales y anular las secuelas invalidantes, con la finalidad de conseguir la mayor independencia e integración del anciano a su medio sociofamiliar.

Las actividades recomendadas para realizar a través de la rehabilitación con las personas mayores, son muy diversas:

  • Actividades preventivas: Dirigidas sobre todo a evitar el sedentarismo y sus secuelas. Se enseñará a los adultos mayores ejercicios específicos de tipo respiratorio, coordinación, marcha, equilibrio, entre otras.
  • Actividades terapéuticas: dependen del proceso patológico del anciano. Podremos aplicar: movilizaciones globales y analíticas, ejercicios específicos (coordinación, circulatorios…), electroterapia y termoterapia, mecanoterapia, masajes, ejercicios activos.
  • Actividades lúdicas o de ocio: caminar, participar en eventos culturales como baile, danza, etc.
  • Actividades deportivas: ciertos deportes que puede realizar la población de adultos mayores son parte de la rehabilitación, es importante no subestimar las actividades que puede realizar el adulto mayor.

Todo programa de ejercicios como terapia debe planificarse en tres tiempos:

I. Calentamiento: El calentamiento es el proceso activo que se realiza previo a la parte principal de la clase, que prepara a la persona física, fisiológica y psicológicamente para una actividad más intensa que la normal. El objetivo del calentamiento es ingresar de forma progresiva al nivel de actividad deseado, logrando una adaptación del corazón, circulación y respiración, así como de músculos y tendones, al trabajo de mayor intensidad.

II. Parte Principal: la planificación de esta etapa debe contener las cuatro categorías básicas:

  1. Ejercicios de flexibilización.
  2. Ejercicios de resistencia cardiovascular.
  3.  Ejercicios de fortalecimiento.
  4. Ejercicios de equilibrio.

III. Recuperación: En esta etapa el adulto mayor debe volver a la situación inicial a través de ejercicios de relajación, de movilidad articular y concentración.

Finalmente podemos decir que el ejercicio de manera regular y constante es de suma importancia para mejorar las actividades diarias de la vida del adulto mayor, ya que ayuda a mantener o mejorar sus habilidades físicas. Es de suma importancia reconocer que no sólo los médicos, geriatras y gerontólogos son quienes pueden ocuparse del tratamiento adecuado de los problemas de salud que aquejan a este grupo poblacional, y menos si hablamos de prevención de la discapacidad, el papel de enfermería es fundamental.

Imagen 15. Actividades  de rehabilitación: Preventivas ,  lúdicas  y deportivas,  el papel de la enfermería es fundamental .

3.5 Cuidadores principales del adulto mayor independiente

El adulto mayor la mayor parte de las veces es dependiente en ciertas funciones y en ocasiones totalmente, en esta parte el cuidador es parte fundamental de su vida, por ello conoceremos quien o quienes llevan a cabo este rol.

Los cuidadores familiares de personas mayores dependientes, son aquellas que, por diferentes motivos, coinciden en la labor a la que dedican gran parte de su tiempo y esfuerzo; permitir que otras personas puedan desenvolverse en su vida diaria, ayudándoles a adaptarse a las limitaciones que su discapacidad funcional (entendida en sentido amplio) les impone. Por lo general, la familia es la que asume la mayor parte del cuidado de estas personas. En cada familia suele haber un cuidador principal que responde a las circunstancias, sin que se haya llegado a ello por un acuerdo explícito entre los miembros de la familia.

Estos cuidadores principales son, como se ha visto, mujeres: esposas, hijas o nueras. A pesar del claro predominio de las mujeres en el ámbito del cuidado, los hombres: el esposo, hijo o hermano, participan cada vez más, bien como cuidadores principales o bien como ayudantes de las cuidadoras principales, lo que significa un cambio progresivo de la situación.

Cuidar es una situación que muchas personas, a lo largo de sus vidas, acaban experimentando. La experiencia de cada cuidador es única, ya que son muchos los aspectos que hacen que esta experiencia difiera de cuidador a cuidador, teniendo en cuenta el por qué se cuida, a quién se cuida, la relación previa con la persona cuidada, la causa y el grado de la dependencia del familiar de edad avanzada, la ayuda que prestan otros miembros de la familia y las exigencias que se marquen los cuidadores.

Imagen 16. La experiencia de cada cuidador es única y puede ayudarle a descubrir  cualidades , talentos o aptitudes.

Cuidar a un familiar que depende de nuestra ayuda para satisfacer sus necesidades puede ser una de las experiencias más conmovedoras y satisfactorias. Cuidar a otra persona puede hacer que en las numerosas tareas que ello implica, descubramos en nosotros mismos cualidades, aptitudes o talentos que, probablemente, de otra forma hubieran pasado inadvertidas.

Asimismo, cuidar a otra persona puede hacer que establezcamos una relación más próxima con ella o con otros familiares, y que descubramos en ellos facetas interesantes que hasta entonces habían permanecido ocultas para nosotros. Una gran parte de los cuidadores, pese a posibles sinsabores, acaban descubriendo la íntima satisfacción de ser útiles a sus familiares más próximos o a otras personas.

En muchos casos, el cuidado es, al mismo tiempo, solitario, ingrato, conmovedor y satisfactorio. Lo que es seguro es que cuidar a un familiar o persona ajena, es una de las experiencias más dignas y merecedoras de reconocimiento por parte de la sociedad.

Motivos para cuidar

La mayoría de las personas que cuidan a sus familiares están de acuerdo en que se trata de un deber moral que no debe ser eludido, y que existe una responsabilidad social y familiar, unas normas sociales, que deben ser respetadas. Sin embargo, no es ésta la única razón que puede llevar a las personas a cuidar a sus familiares. Los cuidadores también señalan otros motivos para prestar cuidados:

  • Por motivación altruista, es decir, para mantener el bienestar de la persona cuidada, porque se entienden y comparten sus necesidades. El cuidador se pone en el lugar del otro y siente sus necesidades, intereses y emociones.
  • Por reciprocidad, ya que antes, la persona ahora cuidada les cuidó a ellos.
  • Por la gratitud y estima que les muestra la persona cuidada.
  • Algunos cuidadores se toman el cuidado como una forma de redimirse, de superar sentimientos de culpa creados por situaciones del pasado: “En el pasado no me porté lo suficientemente bien con mi madre. Ahora debo hacerlo por ella”.

Proceso para cuidar

Para poder cuidar a un adulto mayor, el cuidador principal atraviesa por un proceso de adaptación que conlleva las siguientes etapas:

  • Etapa de negación: primero, se niega a aceptar que su familiar padece una enfermedad que lo hará dependiente de otros, o que vive ciertos cambios físicos y mentales que le hacen dependiente en áreas específicas.
  • Etapa de búsqueda: después se da cuenta que esa enfermedad va a influir en su vida y busca información.
  • Etapa de reorganización: posteriormente enfrenta a la situación modificando sus hábitos.

Imagen 17. El cuidador atraviesa por un proceso de adaptación.

Acciones del cuidador del adulto mayor

El cuidador debe anotar en un registro, las indicaciones médicas, las citas, los medicamentos, y las actividades del día como alimentación, higiene, movilización y los cambios en el paciente. Se enlistan a continuación las siguientes actividades:

  • Ayuda en las actividades de la casa (cocinar, lavar, limpiar, planchar, etc.)
  • Ayuda para el transporte fuera del domicilio (por ejemplo, acompañarle al médico).
  • Ayuda para el desplazamiento en el interior del domicilio.
  • Ayuda para la higiene personal (peinarse, bañarse, etc.)
  • Ayuda para la administración del dinero y los bienes.
  • Supervisión en la toma de medicamentos.
  • Colaboración en tareas de enfermería.
  • Llamar por teléfono o visitar regularmente a la persona que se cuida.
  • Resolver situaciones conflictivas derivadas del cuidado (por ejemplo, cuando se comporta de forma agitada).
  • Ayuda para la comunicación con los demás cuando existen dificultades para expresarse.
  • Hacer muchas “pequeñas cosas” (por ejemplo, llevarle un vaso de agua, acercar la radio, etc.)

Agotamiento Emocional

Si bien cuidar a una persona trae muchas satisfacciones, existen sacrificios que podrían llegar a exigir mucha fortaleza de carácter, sobre todo cuando el cuidador tiene que realizar tareas que no siempre resultan agradables. Cuando la enfermedad o la dependencia avanzan, y la situación se prolonga, las personas experimentan cambios en su vida, que pueden provocar agotamiento emocional.

Bajo esta tensión, el cuidador corre el riesgo de enfermarse, consumir alcohol o calmantes en exceso, perder el apetito y caer en depresión, ignorar esta situación no hará que desaparezca. Sin embargo, es importante que el cuidador aprenda a pedir ayuda, ya que esto no es señal de debilidad, por el contrario, es un paso importante para que la persona bajo su cuidado reciba el apoyo que necesita.

Cuidar a un familiar enfermo puede unir a una familia, cuando todos sienten que juegan un papel importante. El o los cuidadores deben analizar todas las tareas en que la familia puede apoyar y preparar una lista u organización de ellas. Para algunos será más fácil ayudar con el jardín, reparar la casa, lavar la ropa, para otros preparar alimentos, o ayudar en el cuidado directo.

Imagen 18. El cuidado del adulto mayor para la familia puede ser un factor de unión .

3.6 Morbilidad y mortalidad en el adulto mayor: enfermedades crónicas, terminales, síndromes geriátricos y alteraciones cognitivas.

Al hablar de morbilidad y mortalidad en el adulto mayo, podemos comenzar por los padecimientos crónicos, en los cuales una gran parte tiene que ver con la conducta humana. Así se explica que sólo el 25% de lo que uno va a vivir, y cómo lo va a vivir, dependerá de la genética. El 75% restante tendrá que ver con los hábitos de vida. Sin embargo, aunque alguien tenga riesgo de padecer una enfermedad concreta, con una conducta saludable puede reducir los daños que dicha enfermedad va a causar en su organismo.

Según datos de la OMS, los principales problemas de salud que afectan a los adultos mayores son enfermedades no transmisibles. “En la actualidad, las causas de muerte más habituales son las enfermedades cardiacas, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades pulmonares crónicas, mientras que las principales causas de discapacidad son: el déficit visual, la demencia, la pérdida auditiva y la artrosis”, precisa la OMS.

Diagrama 2.Perfil de Salud de los adultos mayores en el estado de Guanajuato 2015

En México el INEGI señala que las principales causas de mortalidad de la población adulta mayor son: las enfermedades del corazón, diabetes mellitus, los tumores malignos y padecimientos cerebrovasculares; en conjunto, fueron causa del 59.6% de las defunciones. Por sexo, casi 22 de cada 100 hombres mueren por enfermedades del corazón, seguidas de los tumores malignos y diabetes mellitus, con una proporción en cada una de ellas, de 14 por cada 100. En las mujeres, 23 de cada 100 fallecen por la primera causa, 19 por diabetes mellitus, 13 por tumores malignos y ocho por problemas cerebrovasculares.

Diagrama 3. Distribución porcentual de las defunciones de la población de 60 y más años por causas de muerte en México 2015

Entonces las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) son uno de los mayores retos en el mundo, y México no es la excepción. Hasta finales del siglo pasado, las enfermedades o infecciones transmisibles generaban la mayoría de las muertes. Los fallecimientos provocados por las ECNT han aumentado de forma constante. Tal transición epidemiológica se asocia en lo fundamental, al hecho de que vivimos más años y a la modificación de hábitos y estilos de vida menos saludables. En el futuro el problema para los mexicanos se agravará: hoy 9% de la población es mayor de 60 años, en 2050 será casi 28%.

Es importante destacar que la mayoría de estas enfermedades son de base conductual. Las enfermedades cardiocirculatorias son un buen ejemplo, ya que la mayor parte de ellas están relacionadas con la obesidad, el sedentarismo o hipertensión arterial. La mejor manera de prevenir el impacto del envejecimiento es en edades más tempranas. Aunque esto no significa que en la tercera edad no se pueden prevenir ciertas enfermedades y complicaciones.

Entonces reiteramos que el cuidado para estas enfermedades, debe dirigirse a identificar las capacidades potenciales de autocuidado del individuo, para que el, pueda satisfacer sus necesidades, con el fin de mantener la vida y la salud, recuperarse de los daños de la enfermedad y sus efectos, o en el caso de las enfermedades crónicas mantener un control y limitar el daño. La meta de enfermería es eliminar el déficit entre las capacidades de autocuidado y la demanda.

3.7 Síndromes geriátricos

 

Dentro de la morbilidad del adulto mayor podemos agregar los síndromes geriátricos. El término “síndrome geriátrico” se refiere a las formas de presentación más frecuentes de sus enfermedades, debidas a condiciones de salud multifactoriales propias del adulto mayor. Ocurren como consecuencia de los efectos de acumulación de deterioros múltiples que vuelven a una persona vulnerable ante las demandas fisiológicas o patológicas incluyendo los procedimientos quirúrgicos.

La pluripatología tan frecuente, no sólo dificulta el diagnóstico, sino que a veces el tratamiento de una, empeora el curso de otra (por ej., tratamiento de insuficiencia cardiaca con diuréticos, puede ocasionar incontinencia urinaria). También puede suceder que una situación enmascare o atenúe otra patología (por ej., anemia sin astenia, en un inmovilizado severo).

Las personas mayores presentan varias enfermedades diferentes, agudas o crónicas,  relacionadas o no, y en ocasiones las interacciones entre ellas hace que el manejo clínico del adulto mayor no sólo sea difícil, sino que llega a constituir un reto su abordaje, reto que todo el  personal sanitario (médicos de distintas especialidades médicas y quirúrgicas, así como enfermeras, terapeutas…), actuales y futuros debe aceptar y afrontar mediante una formación geriátrica adecuada a las necesidades del paciente.

Imagen 19. La pluripatología no sólo dificulta el diagnóstico sino que a veces el tratamiento de una, empeora el curso de otra.

Los principales síndromes geriátricos son:

  • Fragilidad: la fragilidad y el síndrome de la decaída o declive, es un conjunto de síntomas y signos clínicos que se caracterizan por la disminución de la capacidad de reserva de órganos y sistemas, que ocasiona en el individuo grandes pérdidas funcionales ante pequeños cambios. La fragilidad incrementa la vulnerabilidad de los individuos para muchos efectos deletéreos tales como el riesgo del miedo a caerse, de inmovilidad, de fractura de cadera y de muerte.

La fragilidad es un concepto complejo. Sin embargo, constituye un síndrome clínico que puede ser reconocido. Si las personas frágiles son incapaces de resistir a las agresiones externas del medio, tales como los cambios del medio ambiente, heridas o enfermedades agudas, tales agresiones conducen a una caída en espiral del estado general del sujeto que entra en un círculo vicioso del cual el adulto mayor no logra restablecerse.

  • Inmovilidad: es el conjunto de síntomas físicos, psíquicos y metabólicos, los cuales resultan de la descompensación del precario equilibrio del anciano, por el hecho de haber interrumpido o disminuido sus actividades de la vida diaria. Es uno de los mayores problemas en el envejecimiento, quizás debido a múltiples enfermedades o multimorbilidad y mayor prevalencia de padecimientos crónico-degenerativos, donde una buena proporción afecta al sistema músculo-esquelético. Afecta a diferentes órganos y sistemas en grado variable y muchas ocasiones puede ocasionar trastornos letales, por ejemplo: bronconeumonías, tromboembolismo pulmonar, úlceras por presión. Por esto pueden y deben ser prevenidas estas entidades.
  • Inestabilidad y caídas: son una causa importante de mortalidad, inmovilidad e institucionalización prematura, además de ser un importante marcador de fragilidad en la edad avanzada, así como un factor de riesgo de deterioro y mal pronóstico. Las fracturas de humero, muñeca, pelvis y cadera se consideran edad-dependientes, ya que son producto de los efectos de la osteoporosis y la caída. Suelen ocurrir con frecuencia lesiones de tipo hematoma o luxaciones articulares.
  • Incontinencia urinaria y fecal: La incontinencia urinaria se considera uno de los principales síndromes geriátricos, y se define como trastorno mediante el cual se produce la pérdida involuntaria de orina a través de la uretra, objetivamente demostrable y que produce problemas sociales, psicológicos y de higiene para el individuo. No debe considerarse como normal; sin importar la edad, capacidad cognoscitiva o estado funcional, con frecuencia puede ser curada, mejorada y siempre tratada.

Es uno de los síntomas más complejos en el adulto mayor, uno de los tres síndromes geriátricos más frecuentes y una de las manifestaciones cardinales de enfermedad, en este grupo de edad. Con frecuencia se encuentra como un trastorno relacionado con caídas, fracturas, úlceras por presión, urosepsis y depresión, problemas también comunes y que se entremezclan en una compleja forma de presentación que requiere gran destreza para detectarla.

La incontinencia fecal es la pérdida del control de las evacuaciones, que da como resultado el paso involuntario de las heces. La incontinencia fecal es una patología que puede ser devastadora para las personas quienes la padecen, asociándose a una disminución de la autoestima y reducción de la calidad de vida. Aunque se trata de una enfermedad frecuente no se debe considerar un proceso normal al igual que la incontinencia urinaria, ya que estos se deben a otros procesos patológicos y no son parte normal del envejecimiento.

Imagen 20. El adulto mayor frágil es altamente vulnerable o a los cambios del medio ambiente, heridas o enfermedades agudas, tales agresiones conducen a una caída en espiral del estado general del sujeto que entra en un círculo vicioso del cual el adulto mayor no logra restablecerse.

  • Deterioro cognitivo: El deterioro cognitivo se define como una pérdida o reducción, temporal o permanente, de varias funciones mentales superiores, en personas que las conservaban intactas previamente. Esta definición incluye cuadros muy definidos como el síndrome confusional agudo (secundario a infecciones, anemia, patología que afecta a cualquier sistema, ingresos hospitalarios, cambio de domicilio, etc.), o como la demencia por diferentes causas (enfermedad de Alzheimer, etiología vascular, formas mixtas, enfermedad por cuerpos de Lewy, etc.); pero también engloba otros cuadros no tan definidos, vinculados o no a problemas de salud, que habitualmente se conocen como trastorno cognitivo asociado a la edad, deterioro cognitivo leve, etc.

Las consecuencias del deterioro cognitivo, especialmente en los estadios más avanzados, son las siguientes: ansiedad, depresión, insomnio, caídas, inmovilidad, incontinencia, riesgo aumentado de infecciones, aislamiento social, dependencia para las actividades de la vida diaria, cambio de carácter, alteraciones de conducta, desnutrición, sobrecarga para el cuidador, elevado consumo de recursos socio sanitarios e institucionalización.

  • Infecciones: Los cuadros infecciosos que con mayor frecuencia se presentan en el adulto mayor, están asociados a tres focos: el respiratorio, el urinario y el gastrointestinal. En cada caso se reconocen patologías que se deben evaluar y reconocer para la aplicación de sus respectivos tratamientos. Es por ello que existe una valoración cada vez mayor por reconocer las patologías infecciosas que con más frecuencia producen morbi-mortalidad en los adultos mayores, ya que, de una u otra forma, repercuten en la salud pública de nuestro país.
  • Desnutrición: El pobre estado de nutrición en la población de adultos mayores es un área de preocupación importante. La pérdida de peso no intencional o involuntaria y la desnutrición en esta etapa de la vida, contribuyen a un decline progresivo en la salud, lo que afecta el estado funcional y cognitivo, que incrementan la utilización de los servicios de salud, la institucionalización prematura y la mortalidad. Existen  condiciones específicas que se han asociado a la desnutrición en los pacientes geriátricos que viven en asilos o que se encuentran hospitalizados.
  • Estreñimiento: El estreñimiento es uno de los grandes síndromes geriátricos por su prevalencia, sus graves complicaciones y su importante incidencia en la calidad de vida del anciano. El estreñimiento o constipación es un problema frecuente en el adulto mayor, suele ser de causa multifactorial y puede llevar a complicaciones médicas graves. Las principales causas de estreñimiento se pueden clasificar en tres grupos: el estreñimiento de tránsito normal o funcional (más común), el estreñimiento de tránsito lento, y la disfunción ano rectal o de piso pélvico.

El estreñimiento de tránsito normal se asocia al síndrome de intestino irritable, alteraciones en hábitos alimentarios y es la causa más frecuente de estreñimiento en el adulto mayor. Es importante destacar que, además, existen una serie de complicaciones bastante específicas y frecuentes en el adulto mayor con estreñimiento crónico como impactación fecal, megacolon idiopático, vólvulo de colon y una gran variedad de patología ano-rectal (hemorroides, fisura anal, prolapso, úlceras y fístula).

Imagen 21. Por su prevalencia, el estreñimiento es uno de los grandes síndromes geriátricos que presenta grandes complicaciones para la calidad de vida del adulto mayor.

  • Impactación fecal: la impactación fecal es la complicación más frecuente del estreñimiento y está asociada a un aumento de la morbilidad y una disminución de la calidad de vida (incontinencia fecal, etc.). Resulta de la interacción de los diversos factores productores de estreñimiento, sin embargo, aquellos que cruzan con inmovilidad, debilidad muscular, etc. lo hacen más frecuente. Según diversos estudios el 42% aproximadamente de los pacientes institucionalizados son un grupo de riesgo para la impactación fecal (pacientes encamados, afectos de enfermedad de Parkinson, etc.).
  • Depresión/insomnio: la depresión es uno de los ejemplos de presentación inespecífica y atípica de la enfermedad en el anciano y una de las que más frecuencia enfrentamos en geriatría. Las pérdidas frecuentes en esta edad, el aislamiento social y una visión negativa del envejecimiento hacen al anciano mucho más vulnerables. La depresión es sin duda el trastorno del afecto que se presenta con mayor frecuencia. Al usar el término depresión, es importante diferenciarlo de la tristeza como una emoción no patológica, un síntoma aislado, un síndrome, o alguna entidad nosológica particular, de las referidas en los glosarios diagnósticos.

El insomnio, es una alteración que puede involucrar problemas para conciliar el sueño, y sueño excesivo o comportamientos anormales relacionados con el mismo. En el adulto mayor, el insomnio por lo general está asociado a problemas médicos o psiquiátricos (depresión, ansiedad), al uso de sustancias estimulantes o a la presencia de estrés psicológico; por lo tanto, generalmente es de causa multifactorial.

Imagen 22. la depresión es un  trastorno de alta  incidencia en adultos mayores  derivada  de las  pérdidas frecuentes en esta edad, el aislamiento social y una visión negativa del envejecimiento  que vulnera su salud y es uno de los causantes múltiples del insomnio en  adultos mayores.

  • Inmunodeficiencias: la inmunodeficiencia puede estar presente desde el nacimiento (inmunodeficiencia congénita) o puede desarrollarse con el paso de los años; en este caso los adultos mayores son sumamente afectados. En algunos de ellos, el número de glóbulos blancos disminuye; en otros, el número es normal, pero los glóbulos blancos funcionan mal. En un tercer grupo, los glóbulos blancos no resultan afectados, pero otros componentes del sistema inmunitario son anormales o faltan.

Algunas de las enfermedades que debilitan el sistema inmunitario con el paso de los años, pueden evitarse o bien recibir tratamiento, sobre todo si se pretende disminuir una múltiple gama de enfermedades, a consecuencia de estas inmunodeficiencias en el adulto mayor.

  • Impotencia o alteraciones sexuales: Dentro de las principales alteraciones en la sexualidad del adulto mayor, existen varias como la dispareunia o coito doloroso que es el síntoma más frecuente dentro de las disfunciones sexuales en la mujer. La atrofia vaginal postmenopausia, con disminución de la lubricación de la mucosa, convierte a la vagina en un órgano más susceptible a las lesiones por roce y también a posibles infecciones. Cualquier enfermedad sistémica, como ocurre en el varón, que produzca debilidad, va a alterar la actividad sexual de manera inespecífica.

Otra queja importante es la disminución o pérdida del deseo sexual, que parece asociada a una disminución de la producción de andrógenos que ocurre tras la menopausia. La presencia de incontinencia urinaria, trastorno muy frecuente en mujeres mayores, generalmente multíparas, inhibe el deseo y la respuesta sexual.

  • Alteraciones sensoriales: Durante el proceso de envejecimiento normal, y al igual que todos los tejidos, órganos y sistemas del organismo, los órganos de los sentidos también sufren una serie de cambios característicos.

Es necesario un rápido reconocimiento y tratamiento de estos cuadros para conseguir la recuperación del paciente y no desarrollar una enorme cascada de efectos adversos que generan mayor morbi-mortalidad en este grupo poblacional, especialmente predispuesto a la iatrogenia.

Debemos desterrar de la mente la idea de que los procesos patológicos en la vejez siguen el modelo clásico de enfermedad; esto sólo ocurre en la mitad de los pacientes geriátricos.

Finalmente revisaremos los aspectos preventivos, de diagnóstico y tratamiento de manera general para estas enfermedades y síndromes, además de los aspectos a considerar sobre la atención al adulto mayor.

Imagen 23. Es necesario el oportuno  reconocimiento y tratamiento de estos cuadros para la pronta  recuperación del  paciente y no desarrollar una enorme cascada de efectos adversos en la salud del adulto mayor.

Comencemos por revisar los principales mitos sobre las enfermedades crónicas, alteraciones cognitivas y enfermedades terminales que dificultan su prevención y control.

  • Son degenerativas e incurables.
  • Son padecimientos de la vejez.
  • Son padecimientos de los ricos.
  • Los programas son difíciles de cumplimentar.
  • La prevención de ellas es cara.
  • No hay estrategias efectivas de prevención.

En la batalla contra las enfermedades crónicas, lo primordial es cambiar el paradigma de lo curativo, a lo preventivo. Lograrlo depende de todos: autoridades, médicos y enfermeras, y sobre todo cada uno de los adultos mayores. Adoptando conductas saludables y con la asistencia oportuna, podrían prevenirse hasta en 80% los padecimientos prematuros del corazón y cardiovasculares: infartos, hipertensión arterial y accidentes cerebrovasculares.

Un sistema de cuidados a largo plazo, concebido como una gama de servicios para la atención a adultos mayores con discapacidad y enfermedades crónicas, es la siguiente:

  • Servicios formales y no formales.
  • Comunitarios e institucionales.
  • Servicios de atención domiciliaria, cuidados paliativos.
  • Gestor de caso para coordinar y supervisar los cuidados comunitarios y domiciliarios.
  • Sistema de determinación mediante instrumentos uniformes y estándares de necesidades, otorgamiento y evaluación del servicio.
  • Introducir tecnologías para diagnóstico precoz y tratamiento temprano de estas enfermedades y condiciones geriátricas (servicios horizontales vs. verticales).
  • Proporcionar ayudas técnicas y accesorios para mejorar la autonomía e independencia de los pacientes.
  • Establecer y/o fortalecer sistema de vigilancia sobre estas enfermedades.
  • Estandarización de indicadores sobre la salud de las personas mayores y fortalecimiento de los sistemas de información.
  • Garantizar financiamiento sostenible para la protección social en salud de los adultos mayores.

3.8 La farmacología y polifarmacia en el adulto mayor

Los avances en la medicina y el desarrollo de nuevos medicamentos han favorecido el aumento de la esperanza de vida. Para el 2050 se espera vivir más allá de los 80 años.

La prevalencia de múltiples enfermedades aumenta exponencialmente con el envejecimiento, esto implica mayor incidencia de condiciones médicas crónicas, mayor número de hospitalizaciones y por tanto mayor uso de fármacos que favorecerán una mayor incidencia de respuestas inadecuadas que pueden desencadenar efectos secundarios indeseables, presentando reacciones adversas exponenciales, al número de fármacos ingeridos.

Los adultos mayores son un grupo de población que consume el 34% de todas las prescripciones y aproximadamente 40% de fármacos no prescritos (de venta libre). Por ello comenzaremos a revisar los efectos que tienen los medicamentos específicamente en el envejecimiento, posteriormente uno de los síndromes geriátricos más comunes en esta población, la polifarmacia.

Imagen 24. Los adultos mayores son un grupo de población que consume el 34% de todas las prescripciones y aproximadamente 40% de fármacos no prescritos (de venta libre).

Dentro de los principales cambios en los efectos de los medicamentos en el adulto mayor, tenemos los siguientes:

  • Biodisponibilidad: la biodisponibilidad de los medicamentos cuando se administran por la vía intravenosa, es del l00% y no está afectada por el envejecimiento, la biodisponibilidad de las drogas dadas en forma extravascular puede variar con los cambios por envejecimiento.
  • Absorción: La vía oral es la principal entrada de los fármacos. Con el envejecimiento hay un enlentecimiento del vaciamiento gástrico y disminución del flujo sanguíneo, no hay una afectación en esta vía ya que parcialmente está equilibrado con una disminución del vaciamiento gástrico. Hay fármacos que van a retrasar aún más el vaciamiento gástrico como: los antiácidos como las de sales de aluminio, analgésicos, narcóticos, anticolinérgicos.

Los medicamentos también van a interactuar con los alimentos, ya que muchos de ellos pueden producir efectos secundarios que afecten el comportamiento del apetito, estado nauseoso, sequedad de boca, náuseas y sabor metálico que disminuya la ingesta de alimentos y puede comprometer su estado nutricional y el apego farmacológico.

El esófago presenta disminución de la motilidad por terciarismos, que condiciona mayor dificultad de ingesta de cápsulas y el riesgo de producción de úlceras si no se toman con suficiente agua.

La disminución de la superficie de absorción del intestino se ve compensado con mayor tiempo de tránsito intestinal, pero la reducción de la motilidad intestinal va a favorecer el estreñimiento y conlleva a una alta prescripción de laxantes en los ancianos.

  • Distribución: En los ancianos la composición corporal varía teniendo un 20-40% más de grasa y un l0-20% menos de agua y músculo, provocando una reducción global del volumen de distribución de los fármacos hidrosolubles, como la digoxina, gentamicina y teofilina por lo que sus niveles séricos se incrementan.

Como consecuencia de los cambios del cuerpo relacionados con la edad, los fármacos polares que son principalmente solubles en agua tienden a tener mayores volúmenes de distribución, por lo que su nivele sérico es mayor en las personas mayores como la gentamicina, y etanol. Es de particular importancia mencionar que las dosis de impregnación, como en el caso de la digoxina, deberán reducirse o no realizarse.

  • Metabolismo y biotransformación: La remoción de las drogas depende del hígado y secreción a nivel biliar. Hay una disminución de la masa hepática y el flujo sanguíneo esta disminuido hasta en un 40% como parte del proceso de envejecimiento por lo que el metabolismo de ciertos fármacos está disminuido hasta en un 30%.
  • Eliminación: La mayoría de los fármacos utilizan la vía renal para su filtración, secreción tubular y reabsorción tubular. Los cambios por envejecimiento renal son secundarios a una reducción del número de nefrónas, cambios a nivel vascular del glomérulo, que conducen a una disminución del flujo sanguíneo, la médula al parecer no tiene cambios vasculares por envejecimiento.

La tasa de filtración glomerular (GFR), es el volumen de filtrado glomerular producido por unidad de tiempo por todas las nefrónas, y es aproximadamente del 20mil/min en jóvenes sanos. Por envejecimiento normal se sugiere que hay una disminución de la tasa de filtración glomerular aproximadamente 1% por año después de los 40 años llegando a una pérdida de un 15% a un 40%.

Hay una reducción en la secreción tubular con el envejecimiento en una medida similar que el filtrado glomerular, normalmente las drogas que son excretadas a través del túbulo contorneado proximal dependen del transporte activo de las bombas de aniones y cationes; estas bombas son saturables y las drogas pueden competir por el transporte a través del túbulo renal, por lo que las drogas pueden disminuir su aclaramiento, principalmente en aquellos adultos mayores que presenten una capacidad disminuida para concentrar o diluir la orina al máximo.

 

Diagrama 4. El metabolismo y las capacidades de alimentación del organismo del adulto mayor se ven disminuidas y por ende la asimilación, absorción   y eliminación efectiva de  fármacos.

  • Cambios farmacodinámicos a nivel del SNC: con el envejecimiento hay una mayor sensibilidad a los fármacos depresores del SNC, debido a una función colinérgica disminuida por lo que los fármacos con efecto anticolinérgico pueden producir mayor deterioro cognitivo o delirum en pacientes en pacientes adultos mayores susceptibles. Las dosis de los benzodiacepinas son menores en ancianos para inducir sedación, pero su uso prolongado es la causa principal de caídas y fractura en adultos mayores, por lo que se debe desalentar su uso en este grupo etario.
  • Cambios farmacocinéticos a nivel cardiovascular y respiratorio: Los cambios por envejecimiento disminuyen la sensibilidad y afinidad de los receptores beta adrenérgicos, así como el número de receptores de alta afinidad. La agonista beta 2 adrenérgico como el albuterol tiene un efecto broncodilatador más tardío y menos intenso en el adulto mayor.

Polifarmacia

Es un síndrome geriátrico que de acuerdo la OMS es el uso concomitante de tres o más medicamentos. Los ancianos toman tres veces más medicamentos que los jóvenes. La polifarmacia puede ser definida como el consumo concomitante y regular de 4 o más medicamentos; hay autores que la describen como el consumo de 5 o más medicamentos. Aproximadamente dos tercios de la población de edad avanzada utiliza uno o más medicamentos al día. Incluye el uso promedio de 2 a 6 fármacos prescritos y sustancias no prescritas por médicos (de compra libre) o de uso herbolario.

Los adultos mayores presentan generalmente múltiples enfermedades por lo que generalmente son valorados por varios especialistas de la salud (cardiólogo, nefrólogo, médico familiar etc.), que, asociado a una pobre comunicación entre estos profesionales, conduce a la prescripción inapropiada de múltiples fármacos, esquemas farmacológicos complicados, mayor riesgo de interacciones farmacológicas, duplicidad de tratamiento y reacciones adversas.

Imagen 25. El síndrome  de la polifarmacia se puede manifestar  en varios contextos  y causas probables  como el tratamiento de varias enfermedades , malas prescripciones medicas y la falta de comunicación de los especialistas médicos.

La auto medicación se plantea que es más frecuente en la mujer que en el hombre, y se señalan en otros estudios de medios diferentes al nuestro, algunos factores predisponentes, como la baja escolaridad y la influencia de medios audiovisuales, lo cual no se comporta de igual forma en nuestro medio.

La morbilidad múltiple que se presenta con gran frecuencia en el anciano hace que estos consuman una cantidad mayor de medicamentos que los pacientes más jóvenes, con el resultado, por consiguiente, de un incremento en el riesgo de desarrollar interacciones medicamentosas, y por supuesto, efectos secundarios.

Con la edad se incrementa la dificultad para mantener un régimen adecuado de medicamentos por parte del anciano, y son frecuentes los errores en su ingestión coincidiendo nuestro trabajo con otros autores que plantean que a medida que transcurren los años se va creando una dependencia del consumo de medicamentos que en muchos casos traen alteraciones psíquicas e incluso hasta en funciones motoras.

Acciones de enfermería

  • Explicar a nuestros adultos mayores la forma de cómo puede mantenerse saludable sin tener que recurrir al consumo de medicamentos, al no ser lo estipulado por el médico de acuerdo a su patología de base.
  • Explicar la importancia de: su incorporación a grupos de ayuda mutua o de actividades recreativas.
  • Mantener actualizado su esquema de vacunación, así como las enfermedades que se previenen con cada vacuna.
  • Concientizar a la población de adultos mayores sobre la importancia de la asistencia periódica a las consultas.
  • Realizar actividades donde se expliquen medidas para la prevención de enfermedades, tanto de prevención, como promoción, rehabilitación y recuperación de salud.
  • Explicarles a nuestros pacientes en qué consiste el síndrome de polifarmacia y sus efectos en su calidad de vida.
  • Explicar todo lo concerniente a su autocuidado en el aspecto físico, emocional y espiritual.
  • Intensificar la actividad educativa con nuestros adultos mayores, especificando todo lo relacionado al consumo de medicamentos sin prescripción médica, para contribuir a mejorar la calidad de los pacientes.

Imagen 26. El personal de enfermería jugara un papel clave en orientar y concientizar  a los adultos mayores sobre el la  importancia de la  consulta , la prevención de enfermedades, el auto cuidado, sobre el fenómeno de la polifarmacia   y el consumo correcto de medicamentos.

Prescripción inapropiada

La prescripción inadecuada de fármacos en la población geriátrica está considerada un problema de salud pública, relacionada con mayor morbilidad, mortalidad y uso de recursos sanitarios que se eleva. La prescripción inapropiada (PI) se define como el riesgo de sufrir efectos adversos mayores al beneficio clínico, especialmente cuando existen alternativas terapéutica más seguras y eficaces.

La PI también incluye el uso de fármacos con una mayor frecuencia o mayor duración que la indicada, el uso de fármacos con un elevado riesgo de interacciones medicamentosa y duplicidad de fármacos de la misma clase. La PI incluye una mala selección del medicamento o de su dosis por parte del médico tratante.

La prescripción inapropiada también incluye la no utilización o subutilización de fármacos beneficiosos que sí están clínicamente indicados, pero que a menudo no se prescriben en pacientes de edad avanzada. En general un fármaco se considera adecuado o apropiado cuando presenta una evidencia clara que apoya su uso en una indicación determinada, son bien tolerados en la mayoría de los pacientes y son coste-efectivos.

Además, la prescripción adecuada en los mayores debe tener en cuenta la esperanza de vida individual del paciente, evitando terapias preventivas en aquellos pacientes con pronóstico de corta supervivencia y promoviendo fármacos con relación beneficio/riego favorable.

Criterios para evitar la prescripción inapropiada. 3 categorías:

  1. Medicamentos potencialmente inapropiados que deben evitarse en los adultos mayores.
  2. Medicamentos potencialmente inapropiados que al ser utilizados en ciertas enfermedades o síndromes geriátricos pueden exacerbar con su uso.
  3. Fármacos potencialmente inapropiados que se pueden utilizar pero que merecen un nivel extra de precaución y vigilancia médica en la prescripción.

Reacciones adversas a medicamentos

Los pacientes adultos mayores poli medicados, presentan el riesgo de sufrir mayores reacciones adversas (RAM) e interacciones farmacológicas, como consecuencia de los cambios fisiológicos del envejecimiento (farmacocinética y farmacodinámico) y la influencia de las enfermedades, los problemas funcionales y los problemas sociales. Además, los adultos mayores tienen una presentación atípica de la enfermedad como confusión, somnolencia, mareo o caídas.

Durante el envejecimiento el uso accidental de medicamentos inapropiados, secundarios a la presencia de desaferentación visual y olvidos que puede conducir a omitir o duplicar las dosis. Las reacciones adversas a los medicamentos son más frecuentes y más graves en los adultos mayores en comparación con los pacientes más jóvenes. Este riesgo aumentado se relaciona con la comorbilidad y los cambios por envejecimiento y polifarmacia. Las reacciones adversas representan 5% a l0% de las causas de ingreso hospitalario y son la sexta causa de muerte en los Estados Unidos. Por lo menos el 80% de la RAM que causan hospitalización o que ocurren en el hospital, son relacionadas a la dosis y por lo tanto predecibles y potencialmente evitables.

Imagen 27. Los adultos mayores poli medicados, presentan el riesgo de sufrir mayores reacciones adversas (RAM) e interacciones farmacológicas, como consecuencia de los cambios fisiológicos del envejecimiento.

Las reacciones adversas se clasifican:

  • Reacciones adversas tipo A: son aquellas que están relacionadas con las acciones farmacológicas del medicamento, como la dosis, la toxicidad, sus reacciones secundarias y sus interacciones como en el caso de la mayor incidencia de parkinsonismo inducido por fármacos secundario a la pérdida de las neuronas dopaminérgicas a nivel de los ganglios basales, o las reacciones extrapiramidales por efecto, a nivel central como las discinecias secundarias a la ingesta de metoclopramida en ancianos susceptibles.
  • Reacciones Adversas tipo B: son aquellas que están relacionadas con reacciones de tipo idiosincrático e inmunológico, generalmente son ajenas a la farmacología del fármaco, no existe relación dosis-respuesta y muchas de estas son causa de hospitalizaciones.

 

CONCLUSIÓN

En esta unidad revisamos los aspectos más relevantes del cuidado del adulto mayor en la población sana, tanto medidas de autocuidado como el cuidado dependiente; Nos dirigimos al autocuidado principalmente, así como a la nutrición, actividad física, aspectos laborales, etc., todos estos aspectos son básicos para que el adulto mayor tenga calidad de vida.

Por ello, la relevancia de enfocar el cuidado enfermero al adulto y adulto mayor, radica en el acelerado desarrollo tecnológico en el área de la salud, y la expansión universal de la educación en los últimos 20 años, que han provocado enormes cambios sanitarios y demográficos.

El cuidado enfermero entonces resulta prioritario para los profesionales de la enfermería en los tres niveles de atención, a fin de ofertar acciones integrales e integradoras para atender ese proceso gradual de cambios de la edad que es el envejecimiento, con los objetivos de preservar la salud y prevenir las enfermedades a partir de la educación para el autocuidado.

Para ello, la enfermera además de los principios disciplinares considera elementos de juicio crítico como los mencionados anteriormente que le lleven a construir un marco de referencia propio de intervenciones a corto y mediano plazo, que no sólo involucran al adulto mayor sino a su familia ó cuidador primario.

En la interacción con este usuario, la enfermera considera sobre todo, el capacitarlo para el control de riesgos, la limitación al daño, el apego terapéutico y la integración de redes de apoyo, no sólo para su estancia en el hospital o la atención del motivo de consulta, sino la extensión al ámbito domiciliario y social en donde convive y se desarrolla considerando los siguientes puntos: a) Promover al máximo el nivel de independencia a través de un estilo de vida saludable, b) Detección oportuna de enfermedades crónicas y c) Ayudar a prevenir, controlar o retardar las limitaciones.

Finalmente podemos concluir que dentro de los puntos anteriormente señalados es importante la prevención y por ello las detecciones y referencias son importantes dentro del cuidado al adulto mayor; la enseñanza es fundamental y los cuidados asistenciales deben basarse en acciones primarias que conduzcan a la mayor independencia posible del adulto mayor dentro de su ambiente.

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